Factores de riesgo de estrés laboral
Los factores que pueden provocar riesgo de estrés y otros problemas de salud en
el trabajo son perfectamente conocidos. Se denominan riesgos psicosociales.
Otras guías para la evaluación del estrés y de los riesgos psicosociales relacionados
con el trabajo pueden presentarlos de una forma ligeramente diferente o dar más o
menos importancia a determinados factores, aunque en términos generales se
pueden resumir como:
• Exigencias excesivas − Exigencias excesivas o exposición a riesgos físicos
• Falta de autocontrol/autonomía − Tener un poder de decisión muy limitado
sobre el modo en el que se realiza el propio trabajo
• Apoyo inadecuado − Tener un apoyo insuficiente por parte de la dirección o de
los compañeros
• Relaciones deficientes (incluyendo acoso) −
Estar sometido/a a comportamientos inaceptables, incluyendo acoso o violencia
• Conflicto o falta de claridad de roles −
No comprender los roles y responsabilidades
• Gestión deficiente de los cambios −
No estar implicado/a ni informado/a de los cambios
organizativos
• Violencia por parte de terceros −
Violencia verbal o física, o la amenaza de violencia
Estos factores pueden combinarse. Por ejemplo, se ha demostrado que es más
probable que una persona sufra estrés si está sometida a unas exigencias excesivas
y tiene poco control sobre cómo afrontarlas.
Exigencias excesivas
No ser capaz de hacer frente a las exigencias del trabajo
• Algunas personas pueden gestionar trabajos con un gran nivel de exigencia en
los que tienen que hacer frente a grandes desafíos y presiones. No obstante, estas
exigencias pueden provocar estrés si se siente que no se les puede hacer frente o
que no se tiene suficiente control sobre las mismas. Esto puede deberse a muchos
factores, entre ellos, una capacitación y habilidades inconsistentes o no adecuadas
para el trabajo. No tener una exigencia suficiente puede ser un problema tan
importante como soportar una exigencia excesiva (capacitación insuficiente y
capacitación excesiva);
carga de trabajo elevada; la demanda de estar constantemente disponible para el
trabajo (véase «equilibrio entre la vida laboral y la vida personal»); elevada presión
emocional; plazos ajustados para el tiempo disponible; o la sensación de que sus
dudas sobre estos factores no se reconocen y abordan dentro del entorno laboral.
Empeorar las cosas
• Una mala planificación del trabajo o una comunicación deficiente pueden
exacerbar estas exigencias, al igual que los retrasos, los plazos ajustados o
interrupciones.
• El entorno físico laboral también puede empeorar
la situación, como en el caso de entornos con
temperaturas elevadas o ruidos excesivos, que
dificultan la concentración.
No admitir los problemas
• Es importante darse cuenta de que a algunas personas les resulta muy
complicado admitir que tienen problemas provocados por exigencias excesivas, tal
vez porque lo vean como un signo de debilidad o incapacidad. Por este motivo,
resulta útil supervisar y gestionar atentamente las exigencias y recursos laborales.
Falta de autocontrol/autonomía
Tener el control es bueno
• El nivel de control de una persona sobre su trabajo puede afectar al nivel de
estrés que experimenta. A menudo, esto refleja un equilibrio entre el control que
tiene dicha persona y el control que ejercen los demás sobre lo que hace.
• Cuando una persona desea y se le concede control e influencia sobre la
planificación y ejecución de su trabajo, se le ayuda a poder hacer frente a los
desafíos que se le plantean.
No tener el control es malo
• Si una persona no tiene el control que espera y los demás establecen el ritmo o
el modo en que debe trabajar, la sensación de estrés puede aumentar.
• No tener el control ante posibles contingencias también contribuye a aumentar
la sensación de estrés. Por ejemplo, un insuficiente compromiso con la “seguridad”
dentro de la empresa puede provocar estrés en una persona que no tiene capacidad
para cambiar la situación, especialmente si siente que su propia seguridad está en
riesgo.
• La falta de flexibilidad en las exigencias y requisitos laborales también puede
contribuir al estrés y evitar que una persona pueda desarrollar y utilizar nuevas
habilidades.
Apoyo inadecuado
La falta de apoyo y de estímulo por parte de los
demás en el lugar de trabajo puede provocar estrés.
Este estrés puede derivarse de la falta de información o
recursos adecuados proporcionados por la empresa a
un trabajador para el desempeño de su trabajo, de la
incapacidad aparente de los demás a la hora de
reconocer las exigencias y requisitos a los que se
enfrenta el trabajador, o del propio trabajo realizado.
El apoyo y el refuerzo positivo, tanto de los
compañeros como del equipo directivo, pueden
ayudar a hacer frente al estrés. Las personas que
reciben apoyo tienen más probabilidades de ser
capaces de hacer frente a elevados niveles de presión o
exigencia. Este apoyo puede ser de tipo social o apoyo
directo a la hora de realizar el trabajo.
Comportamientos inaceptables – Acoso
También conocido como abuso, «mobbing», o
violencia psicológica, el acoso está considerado como
un riesgo psicosocial de máxima importancia en el
trabajo. Hace referencia a un comportamiento
repetido e inaceptable dirigido a un empleado o a un
grupo de empleados, con el propósito de hacer sufrir,
humillar, perjudicar o amenazar a aquellos a quienes
va dirigido. El acoso puede implicar ataques tanto
verbales como físicos, así como acciones más sutiles,
como el aislamiento social. Incluye también el acoso
sexual, que abarca cualquier forma no deseada de
conducta verbal, no verbal o física de naturaleza
sexual.
En ocasiones es una persona la responsable del
acoso. En otras ocasiones, un entorno de trabajo
psicosocialmente deficiente fomenta un tipo de
actitud y comportamiento que permite el desarrollo
de situaciones de acoso. En estos casos, es más
probable que otros trabajadores se involucren y se
unan al comportamiento de acoso.
Un trabajador puede estar sometido a violencia o
acoso por parte de sus compañeros o del público en
general en el transcurso de su trabajo.
Comportamientos inaceptables – relaciones deficientes
Aunque en un entorno de trabajo son
habituales las diferencias de opinión, las
relaciones laborales pueden provocar estrés
cuando se experimenta discriminación,
conflictos no resueltos con otras personas, o
un comportamiento inaceptable de tipo
físico o mental.
En ocasiones, un trabajador puede sentir que no se le está tratando de forma
justa en comparación con sus compañeros o que sus preocupaciones acerca de
determinados factores laborales (como temas de seguridad) no se están tomando
en serio, provocando un conflicto.
Factores de riesgo laboral:
no comprender los roles y responsabilidades
A menudo, el estrés surge cuando no están claros los
diferentes roles y responsabilidades que tiene cada
persona, o cuando estos roles y responsabilidades
provocan conflictos. Por ejemplo, una persona que tiene
un cierto número de responsabilidades puede notar
que éstas, en ocasiones, generan conflictos, con los
compañeros, con los jefes o con terceros (por ejemplo,
clientes), imponiéndoles ciertas exigencias difíciles de
resolver o de hacer frente. Otro caso sería el de una
persona a la que se le pide que haga cosas que, en su
opinión, no forman parte de su trabajo (o que son el
trabajo de otra persona). Esto puede deberse a que los
demás no tengan claro cuáles son sus tareas o a que
nadie sepa quién debería realizar la tarea en cuestión.
Otro posible foco de estrés se da cuando una persona
siente que su rol es incompatible con sus capacidades y
habilidades, y experimenta estrés porque se le ofrecen
roles más allá de sus capacidades o porque se le pide
que acepte responsabilidades que, en su opinión, son
degradantes o poco estimulantes.
Es importante asegurar que todas las personas
implicadas tengan claros sus roles y los de las personas
con las que trabajan.
Factores de riesgo laboral:
no estar implicado/a ni informado/a de los cambios
organizativos
Especialmente cuando se gestionan y comunican de forma
inadecuada, los cambios en una empresa pueden provocar
incertidumbres y dudas, lo que a su vez puede generar
estrés. En cierto modo, la incertidumbre de no saber cuál
será el futuro puede ser peor que dicho conocimiento.
El conocimiento de un despido (por ejemplo) puede hacer
que una persona empiece a hacer planes y a progresar,
mientras que el desconocimiento supone incertidumbre.
Siempre que sea posible, implicar y consultar a los
trabajadores acerca de los cambios (o al menos, mantenerles
informados) puede ayudar a reducir el riesgo de estrés.
Factores de riesgo laboral: violencia por parte de terceros
La violencia incluye insultos, amenazas
o agresiones físicas, y es un riesgo
ocupacional potencialmente importante.
Es posible predecir las situaciones en las
que puede producirse violencia. Estas
situaciones suelen concentrase en factores
de riesgo como trabajar de cara al público,
el contacto con dinero y trabajar solo.
Las medidas para disminuir estos riesgos
(por ejemplo, mediante el diseño de los
lugares de trabajo y de las propias tareas)
ayudarán a reducir la percepción de
amenaza de dicha violencia, así como a
reducir el riesgo real.
