Imagen: Vigo al minuto
El Ayuntamiento de Vigo ha anunciado un nuevo contrato de transporte público valorado en 468 millones de euros, con una duración de nueve años. Este contrato, que entrará en vigor en enero de 2026, plantea serias preocupaciones sobre los derechos laborales y las condiciones de los trabajadores del sector.
Poca información
A pesar de la magnitud de la inversión, los detalles sobre cómo se garantizarán los derechos laborales en este nuevo contrato son escasos. La falta de transparencia en este aspecto es alarmante, especialmente considerando el historial de conflictos laborales con la actual concesionaria, Vitrasa.

Problemas laborales en Vitrasa
En diciembre de 2024, se alcanzó un preacuerdo entre Vitrasa y el comité de empresa que incluía un incremento salarial del 3,1% y otras mejoras laborales.
Sin embargo, el presidente del comité de empresa, Imanol Arnoso, señaló que aún quedaban muchas demandas laborales y sociales por atender, como la duración de las jornadas y los descansos durante la jornada laboral.
Actualmente, la empresa Vitrasa, perteneciente al Grupo Avanza, opera el transporte público en Vigo gracias a una prórroga otorgada por el Ayuntamiento.
Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre si continuará gestionando el servicio tras la entrada en vigor del nuevo contrato en 2026.
Esta falta de claridad genera preocupación entre los trabajadores, quienes ya han denunciado en múltiples ocasiones las deficientes condiciones laborales bajo la gestión de Vitrasa.
Garantía de los Derechos Laborales
Es fundamental que en este proceso de transición no se repitan los problemas del pasado. La experiencia con Vitrasa ha puesto de manifiesto la importancia de garantizar que cualquier adjudicatario asuma un compromiso firme con los derechos laborales.
Los trabajadores no pueden seguir siendo quienes paguen las consecuencias de decisiones empresariales y administrativas tomadas sin su participación ni consideración.
La concesión del nuevo contrato debe incluir cláusulas claras que aseguren la estabilidad laboral, condiciones dignas y respeto hacia quienes hacen posible el servicio de transporte público en Vigo. Sin estas garantías, el cambio de concesionario sería un simple maquillaje que no resolvería los problemas estructurales del sector.
Exigencias del contrato al adjudicatario del mismo
El nuevo contrato también exige al adjudicatario realizar inversiones por valor de 69 millones de euros, que no podrán destinarse a otras actividades del contratista.
Además, la duración del nuevo contrato es significativamente menor que las concesiones anteriores, que eran de 25 años.
Esta reducción podría implicar una mayor presión sobre los trabajadores para cumplir con objetivos a corto plazo, lo que podría afectar negativamente sus condiciones laborales.
Lo más importante: derechos laborales y buen servicio a los viajeros
Es imperativo que el Ayuntamiento de Vigo y la empresa adjudicataria prioricen los derechos laborales en la implementación de este nuevo contrato.
Los trabajadores del transporte público desempeñan un papel crucial en la movilidad de la ciudad y merecen condiciones laborales justas y dignas. Cualquier mejora en el servicio de transporte debe ir acompañada de mejoras en las condiciones de trabajo de quienes lo hacen posible.
