Hoy no vengo con ganas de reír, pero sí con fuerza. Hoy quiero hablar de ellas. De 13 chicas como yo, que tenían 18, 19, 20 años… que soñaban, amaban, estudiaban, luchaban. Que creían en un país más justo, más libre. Y que por eso, hace muchos años, el 5 de agosto de 1939, fueron fusiladas por las tropas franquistas. Ellas fueron Las 13 Rosas.
Imaginaros: salir de casa siendo casi una niña, con el corazón lleno de esperanza, y que en vez de vivir tu vida, te la arrebaten por pensar distinto. Por defender lo que crees justo. Por tener el valor de alzar la voz cuando otros callan.
Ellas no eran soldados, no llevaban armas. Eran estudiantes, hijas, hermanas, amigas. Algunas apenas tenían mi edad. Y aun así, tuvieron el coraje de decir “no” a la opresión. Y por eso, pagaron con su vida.
Hoy las recuerdo no con lágrimas solamente, sino con rabia. Con orgullo. Porque su lucha no fue en vano. Cada vez que hablamos de ellas, cada vez que decimos sus nombres, cada vez que exigimos justicia y memoria, estamos diciendo: no las olvidamos. Y no dejaremos que borren su historia.
Gracias, 13 Rosas, por ser ejemplo de valentía. Por enseñarnos que, aunque el miedo intente callarnos, el amor por la libertad siempre será más fuerte.
Que nunca se apague su luz.
Andrea.
