En pleno siglo XXI, mientras se habla de movilidad sostenible, innovación tecnológica y calidad del servicio público, hay quienes todavía tienen que lidiar con una plaga de cucarachas al volante de sus autobuses. Sí, has leído bien: conductores del transporte interurbano de Málaga están trabajando en condiciones insalubres, peligrosas y, lo que es peor, ignoradas por la empresa Avanza, concesionaria del servicio.
Los trabajadores han denunciado durante meses la presencia masiva de cucarachas en los vehículos: en los salpicaderos, en los cajones del dinero, en los asientos… incluso en las máquinas de café de los centros de trabajo. Pero lo más grave no es solo la falta de higiene —ya de por sí inaceptable—, sino el riesgo real de accidente que supone para conductores, pasajeros y usuarios de la vía.
Como denuncia el presidente del comité intercentro, “podemos tener un accidente”. Y no es una frase hecha: ya ha habido situaciones límite en las que un conductor tuvo que apartar una cucaracha que le subía por la pierna mientras conducía, poniendo en peligro su vida y la de todos a bordo. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que la negligencia empresarial se cobre vidas o integridad física?
Lo más indignante es la respuesta —o mejor dicho, la falta de respuesta— de Avanza.
Según los trabajadores, la empresa se ha limitado a colocar unas “bolitas” de dudosa eficacia y ha optado por culpar a los viajeros: “Las cucarachas las traen los pasajeros”, llegó a decir un gerente en un correo. ¿En serio? ¿Esa es la excusa para no asumir su responsabilidad como empleador y garantizar un entorno laboral seguro?
Mientras tanto, la Inspección de Trabajo ha sido notificada, pero los trabajadores no han recibido ninguna comunicación oficial. Y en lugar de soluciones, han sufrido represalias: cambios de servicio arbitrarios, hostigamiento a delegados sindicales, y una clara estrategia de desgaste contra quienes alzan la voz.
Este no es solo un problema de limpieza. Es un problema de dignidad laboral, de derechos fundamentales, y de salud pública. Nadie debería tener que elegir entre su puesto de trabajo y su seguridad. Nadie debería verse obligado a conducir un vehículo infestado de plagas porque una empresa prefiere mirar hacia otro lado.
Desde aquí, exigimos a Avanza y a la Junta de Andalucía, como administración responsable del servicio, una intervención inmediata: desinfección integral de la flota, identificación y erradicación del foco de la plaga, y garantías reales de salud laboral. No se trata de “mejorar” las condiciones: se trata de cumplir la ley.
Porque las cucarachas no son parte del uniforme, ni del equipo de trabajo, ni del contrato.
¡Exigimos respeto, higiene y seguridad ya!
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Fuente: El Debate – “Una plaga de cucarachas invade los autobuses interurbanos de Málaga: «Podemos tener un accidente»”
